Poldy

Uno de esos fines de semana que mamá se ponía a ordenar el ropero de las costuras, saco un pila de revistas MIA  que le había regalado una amiga y me dijo:
-Estas ocupan mucho lugar, así que saca  las páginas de los moldes y la de los cuentos de Poldy, así hacemos espacio.
-¿Pol qué???-lo de separar las páginas de los moldes lo había entendido, pero lo de los cuentos de Poldy no.
-Los cuentos de Poldy Bird - y me muestra una página con la foto de una una mujer rubia entre las columnas de lo que supe después era un cuento.
-¿No leíste nunca a Poldy? preguntó mi mamá sorprendida.
-No- respondí
- No puede ser, si acá había libros de Poldy, seguro los preste y no volvieron- -Bueno, después de que saques todos esas páginas ponete a leerlos, los vas a a querer leer uno atrás del otro- me dijo.
Y así fue que leí por primera vez los cuentos de Poldy Bird.
No había leído nada igual, cómo  podía ser que me emocionara tanto!
Otro día en la casa de una amiga, revisando su biblioteca me encontré con libros de Poldy.
-¿La leíste? ¿Te gustó?- le pregunté.
-Paola, ¿por qué te pensas  que me llamo Verónica?- -Me llamo así por Cuentos para Veronica- dijo y me presto “Cuentos para leer sin rímel” y el de su nombre.
Me devoraba cada cuento. Tanta ternura, tanta nostalgia, que no se cuentas veces me emocioné y sonreí, ni cuentas veces llore leyéndola.
El año pasado y como todos los años ella estuvo en la feria del libro. Le conté a unas amigas que quería ir a verla porque tantos años viviendo acá no había ido a conocerla, no iba a dejar pasar un año más.
Fuimos todas juntas y así conocí a Poldy, a la Poldy en persona. Ahí estaba yo parada esperando que me firme el libro con una sonrisa que no me entraba en la cara. Le dije lo mucho que me gustaba como escribía, que yo quería escribir como ella. Me dio su número para que la llame y tomara clases en sus talleres de escritura y nunca la llamé.
Poldy murió anteanoche, y cuando leí la noticia lloré, lloré como una nena, como esa nena de sus cuentos que no tenia a su mamá.
Quiero confesar que nunca me gusto el olor de los jazmines, muchas veces me regalaron ramitos y los acepté solo porque me gustaban los jazmines con los que Poldy perfumaba sus cuentos.

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