Impune

Baje del tren y camine lento por el andén, tanta gente que baja en esta estación se acumula en el embudo de los molinetes, por eso no me apuro cuando bajo, no me gusta andar apurada para después esperar. No le encuentro sentido. 
Pase los molinetes baje la escalera para subir la otra que me dejaba del lado de casa. 
El 95 iba de salida y lo vi doblando mientras caminaba por la curva de Santa Fe. 
Te vi, estabas en la última fila sentada del lado que afortunadamente podía contemplarte. Creo que me miraste pero no me viste. Iba a levantar la mano y solo sonreí. 
Sonreí pensando en la picardía, en que unas horas antes te había abierto la puerta del edificio y me diste un beso seco de despedida. Tan lejana te sentí cuando te vi cruzar la calle. 
La noche antes habías respondido rápido mi mensaje y llegaste a la madrugada con el mejor de los humores, un libro y un chocolate bajo el brazo para celebrar mi cumpleaños. 
Te pregunté mientras dormitabas si eras vos la estaba en mi cama -si- me dijiste enojada porque te había despertado para confirmar esa pavada. 
Volviste después de un tiempo que me pareció eterno pero el justo para no volverme loca de nuevo. La distancia hace que veamos los brillos y colores de otra manera. Como cuando se contempla un cuadro la primera vez, y la segunda descubrís cosas nuevas, la tercera vez capaz ya no te gusta o ves que hay líneas que carecen de sentido. 
-¿por qué  sigo insistiendo?- me pregunté mientras te besaba y confirmaba que no besas tan bien, no es que no me guste es que hay personas con las que me bese ese tiempo y lo hacen mejor. 
Te dije que tenes la impunidad de toda persona hermosa. 
Esa impunidad es el poder de hacer lo que se te plazca. 
Como no estas muy ducha no sabes ejércelo, lo usas para mal. 
Con poder uno puede hacer cosas malas o buenas. Vos hiciste malas pero porque no lo sabías, y no es que trato de justificarte, trato de entenderte.
Entre al edificio, llame el ascensor mientras sonaba Babasonicos en mis auriculares. Subí, entre en casa y sentí lo fría que estaba. -Son los últimos días fríos- me dije y sonreí porque pensé  - Es una tarada, pero fue el calor más lindo que sentí este invierno-. 

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